Daniel Pennac ya lo decía en su libro Como una novela. La lectura en voz alta se convertía en un ritual que podía desarrollar las familias, para aumentar el interés por la lectura, por los libros.
Desde el sistema educativo, también desde las familias, se enseña a los niños a leer, y cuando han adquirido lo más básicos de esta difícil tarea, se les deja a su suerte. Ya no se les lee en voz alta porque ya saben leer. La lectura pasa de ser algo que se comparte en grupo, en familia, en un entorno cálido, a convertirse, en exclusiva, en algo privado.
Pero siempre hay excepciones. Son muchas las asociaciones y grupos de personas las que dedican esfuerzos a la lectura en voz alta.
Una de estas entidades está en Granada y se llama Entrelibros. Es una asociación presidida por Juan Mata, en colaboración con Andrea Villarrubia, la vicepresidenta.
Estas asociaciones son muy interesantes, las personas necesitamos leer en voz alta para un mejor desarrollo del lenguaje, ademas leer en voz alta en clase hace que el alumno se abra a la clase y que haya un ambiente de confianza en si mismo y en sus compañeros, motivación y diversión como siempre tiene que ir de la manos del aprendizaje los niños.
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